Admirar a Europa 12/11/2017 – Posted in: Monográficos, Mundo

SUSANA DEL RÍO VILLAR

Hoy escribo sobre las razones por las que es importante que miremos con buena mirada, con admiración, a Europa. Es cierto que hay que tener una visión integral de las cosas, también de la UE, con sus virtudes, con sus defectos, con lo que ha hecho muy bien y con lo que quizás ha estado regular y hay que mejorar. Esa es la perspectiva integral de todo lo que queramos analizar. Pero hoy, voy a escribir sobre admirar a Europa.

Lo primero que creo que debemos hacer es mirar su totalidad, lo que representa una Unión Europea de veintiocho, veintisiete, Estados miembros. Lo que significa ser proyecto y proceso, dos cualidades que están en la esencia de Europa, en su razón de ser. Esas virtudes hacen posible que la Unión Europea sea capaz de rehacerse, de rejuvenecerse, una y otra vez. Tenemos que admirar a Europa por su capacidad de trascender los egoísmos y las tragedias derivadas de las guerras, de los nacionalismos. Por lo bien anclados que tiene sus valores, sus pilares, perfectamente expresados en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea: Libertad, Igualdad, Dignidad y Solidaridad en el marco de la ciudadanía y de la justicia. Una Carta elaborada, como también lo fue el Proyecto de Constitución europea, por un órgano innovador y constituyente, la Convención Europea. Dos “convenciones” que elaboraron una Constitución para Europa, que aunque tuviese un “parón” ahí está con muchos enunciados en el Tratado de Lisboa al que está vinculada jurídicamente la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. El Proyecto de Constitución europea y la Carta, son dos logros, dos motivos para admirar a Europa.

Tocar tierra y alzar el vuelo. Admiro a Europa porque eso es lo que consiguió transmitir el debate del estado de la Unión de 2017. Un debate a la altura de esta envergadura política requiere un modelo político con un Parlamento supranacional. Todos los ojos estaban puestos en Jean-Claude Juncker y en su discurso. Una verdadera comparecencia del presidente de la Comisión Europea ante el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, los eurodiputados y, por ello, ante todos los ciudadanos de la Unión Europea. La democracia supranacional europea brillando con una puesta en escena en el mejor lugar: el hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo. La democracia de calidad se hace en el trabajo diario y la visión de cómo las políticas toman tierra quedaba claramente expuesta en el discurso de Juncker. El presidente de la Comisión Europea entró en los temas que preocupan a los ciudadanos y en los retos que debe afrontar una Unión Europea que sale reforzada de los populismos, del Brexit y de la crisis económica. Estuvieron presentes los temas de actualidad de la UE: inmigración, Schengen, eurozona, cambio climático, la seguridad y la solidaridad, mucha solidaridad, siempre en los pilares de la UE. Tenemos que admirar a Europa porque en ese debate, el Parlamento Europeo hace una auditoría a la Comisión Europea en representación de todos sus ciudadanos en un ejercicio democrático de dimensión europea.

Debemos admirar a nuestro Parlamento Europeo en donde los eurodiputados representan a más de quinientos millones de ciudadanos. En una vista “geométrica”, los parlamentos autonómicos y nacionales estarían en anillos envueltos, protegidos y también “superados” por el Parlamento Europeo, el parlamento supranacional. La visión de un hemiciclo lleno de eurodiputados muestra la democracia representativa que todos queremos ver. Una democracia supranacional en la que la democracia representativa se complementa por la participativa, en ese orden, porque es la democracia representativa la que debe llevar el timón.

Europa es admirable porque en etapas de incertidumbre se repliega el tiempo necesario para analizar lo que está sucediendo para ser capaz después de desplegar el rumbo y detallar los asuntos y los pasos para seguir avanzando y redefinir el futuro de la UE. Europa sabe explicar las políticas concretas, cómo se harán tangibles y en qué temas hay que trabajar.

El Premio Princesa de Asturias de la Concordia a la Unión Europea es otro motivo para admirar a Europa. En este Premio se hace visible la capacidad de reacción de la Unión Europea. La reacción ante la salida del Reino Unido de la UE ha sido admirable. Después de la decepción y tristeza por el Brexit observamos que la UE ha sabido marcar su agenda de trabajo y que mantiene unidad en los pasos. La UE ha puesto sobre la mesa desde el principio su preocupación por la situación de los ciudadanos, sobre todo los que viven en el Reino Unido, destacando que “los ciudadanos primero”.

También tenemos que admirar a Europa por el hecho que los veintisiete Estados miembros se han posicionado de manera rotunda a favor de la implementación del Acuerdo de París, dejando a un lado la insolidaria e irresponsable decisión del presidente Donald Trump de desvincular a Estados Unidos de este compromiso de enorme envergadura para el planeta, un compromiso global.

También podemos admirar el proceso de construcción europea, un proceso que constituye en su esencia un proceso de integración permanente. Este modelo de integración funciona ensamblando dimensiones. Cada dimensión hace posible la pertenencia a varios lugares, el que tengamos distintos espacios de referencia, el tener la suerte de poder identificarnos con lugares específicos propios que, a su vez, tienen la virtud de tejerse con otros más extensos. Las identidades multinivel, los círculos y espacios propios y compartidos, la ciudadanía múltiple europea. Pienso que está claro que se pueden compaginar los cambios que requieren los nuevos tiempos con los pilares que han sido capaces, y lo seguirán siendo, de crear un modelo europeo, adaptable, flexible y siempre con los valores y los derechos humanos como origen y destino. En la UE, los puntos de partida y de llegada siempre los estamos trabajando. El de partida, salvaguardando nuestra historia común, el de llegada está siempre ahí, es nuestra meta y se mueve ante nosotros. Es una llegada fija y, al mismo tiempo, es horizonte.

Europa necesita que demos visibilidad a su trabajo, a su trayectoria incansable, a la manera de entender la política, a sus instituciones.

Cuánto sentido tiene Europa. Qué valor tan grande, proporcional a su dimensión, a su envergadura, a lo que hace y a la responsabilidad que recae sobre sus hombros. Aquí personalizo a la Unión Europea pensando en los políticos de Europa, en los funcionarios de las instituciones europeas, en los profesores que queremos transmitir Europa, en los periodistas que escriben en versión europea. Y en los hombros de todos los ciudadanos europeos.

Europa se merece que la admiremos. En la balanza, sus logros, su capacidad de continuar y, sobre todo, lo que ella misma es, prevalece sobre todo lo demás. Europa y su proyecto, la Unión Europea y su proceso de integración. Debemos admirar a Europa por como la Unión Europea eleva su democracia supranacional con unidad, sincronizada y, al mismo tiempo, está sincronizando a sus Estados miembros. Este sistema político, de gran política, con un método de toma de decisión complejo pero fascinante y con unas elecciones al Parlamento Europeo de mucho impacto y nivel democrático elevado muestran que hay muchas razones para admirar a Europa y para sentirnos orgullosos de ser europeos. Es fundamental que el modelo de comunicación europeo transmita a los ciudadanos todos los motivos que tenemos para cuidar, respetar y admirar a Europa.

Europa tiene sentido. Tiene un sentido real, necesario, de trabajo, tangible. La tocamos muchas veces. Europa también tiene un sentido de sueño, de utopía, un sentido abstracto, intangible que también la hace avanzar. Para mí, una razón para admirar a Europa que vertebra todas las demás desde la concepción de la Unión Europea por sus padres fundadores es que Europa es real y visionaria al mismo tiempo.

Susana del Río Villar es doctora en Ciencias Políticas, miembro del Comité de expertos de la UE y directora de los proyectos europeos Upgrading Europe y Erasmus+ AGM+. Su último libro es Europe: Project and Process. Citizens, Democracy, Participation, (2014). (@su_delrio)

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