Reseña de “Todo y nada: un pandemonio de la destrucción digital del mundo” (M. Burckhardt & D. Höfer)

BERNARDO ÁLVAREZ-VILLAR

Un fantasma atraviesa el mundo. Llevamos ya unos años viviendo en un equilibrio incierto, siendo testigos del nacimiento de un orden sobre el fondo de la extinción de otro. Big Data, Instagram, fake news, hackers, Uber, Airbnb, viralidad, Amazon: las mil cabezas de la Hidra digital. La prensa oficial, los moralistas de nueva hornada y los reaccionarios de siempre han lloriqueado a gusto y, aunque vanos y superficiales, por una vez sus lamentos no iban mal encaminados. Pero como ya ha pasado varias veces en la historia del pensamiento, han tenido que llegar los alemanes con su ingenio conceptual y su precisión matemática para dar cuenta de la estructura lógica y metafísica del universo digital, aún en pañales pese a que ya nos parezca una realidad madura y consolidada. Ilusiones ópticas.

Y precisamente contra las ilusiones está escrito «Todo y nada. Un pandemonio de la destrucción digital del mundo» (Herder, 2017), el libro de Martin Burckhardt y Dirk Hofer, que responde a la perfección a la máxima de Spinoza sobre el cometido del pensamiento: «No reír ni llorar, sino comprender». El artefacto en cuestión nos da la medida de qué podemos esperarnos del mundo que está naciendo y arrasa con lo que los autores llaman «quimeras conceptuales», espejismos bienintencionados que tratan de coser la abismal brecha entre la solidez de la era analógica y el volátil océano digital. En menos de 150 páginas en las que se entremezclan matemática, ciencia computacional, teología y jerga marxista, quedan fijados los principios generales que vertebran el cosmos digital. Que nadie se llame luego a engaño.

Lo novedoso del libro es su aproximación al fenómeno digital como un todo, dejando de lado los análisis sectoriales (lo digital y la prensa, lo digital y la educación, lo digital y las relaciones personales…) para diseccionar el corazón del nuevo mundo. En última instancia, «Todo y nada» se construye en base a una serie de reflexiones que exprimen el significado de la fórmula de Boole, la ecuación que sustenta el tinglado de Internet: . «La fórmula de Boole encierra una promesa de proliferación, un País de Jauja en el que todo está presente en todo momento e ilimitadamente, la promesa de una accesibilidad total», escriben Burckhardt y Hofer.

Y partiendo de ese axioma pueden verse con otra luz las drásticas implicaciones de la digitalización total de la existencia. La colisión entre el mundo analógico y el espejismo digital supone una reestructuración de nuestras experiencias más elementales en favor de unas dinámicas que favorecen el gregarismo, la falsificación de la realidad y la liquidación del individuo y sus facultades intelectuales (pensamiento, memoria, atención…). Los autores dibujan un panorama que no solo desmonta el mito de Internet como utopía liberal sino que muestra a la Red como responsable de una homogeneización sin precedente en la que lo particular es liquidado y reducido a componente estadístico.

Todo esto se entiende mejor con una metáfora que aparece al comienzo del libro. En 1746, Jean Antoine Nollet, abad del convento de los Cartujos en París, quiso comprobar cómo de rápido se transmitía la electricidad. Con ese fin puso a sus 600 monjes formando un círculo unidos por un alambre de hierro y, al producir una descarga eléctrica, Nollet vio a todos los frailes moviéndose y convulsionando al unísono. Quien quiera entender que entienda.

Bernardo Álvarez-Villar. Nací en Oviedo en 1993. Por pasar el tiempo, estudié Psicología en la universidad de mi ciudad natal, aunque nunca tuve mayor interés en sentar a nadie en mi diván. Me fui a Madrid a cursar el Máster de Periodismo ABC-UCM y pasé cinco meses en la sección de Internacional del periódico. Ahora colaboro con ABC PLAY y me gano la vida como puedo en la capital del reino. (@balvarezvillar). 

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