Reguetón y Tik Tok: las armas #compol de Nicolás Maduro

JORDI SARRIÓN I CARBONELL

Es muy probable que cuando hayan abierto este enlace hayan fruncido el ceño o hayan puesto cara de pocos amigos. Y es normal, ya que la figura de Nicolás Maduro es una de las más controvertidas y odiadas de América Latina. Según apuntaba la consultora IPSOS en agosto de 2021, Maduro es la figura política con peor índice de aprobación de América Latina, situado por delante del cubano Díaz-Canel y del brasileño Jair Bolsonaro. Los tres bajan del 20% de aprobación popular en la región.

En el año 2013 se producía la precipitada muerte de Hugo Chávez, “el populista más popular”, como lo definía La Vanguardia. Lo cierto es que, bromas aparte, Chávez fue la figura que impulsó el ciclo político revolucionario latinoamericano en 1998, contraponiéndose a años de gobiernos neoliberales en la región. Hugo Chávez contó con índices de popularidad altísimos, cosechó grandes victorias electorales y convirtió al chavismo en el movimiento hegemónico de Venezuela, de la mano de campañas tan exitosas como la de Chávez corazón del Pueblo. Tras su muerte, llegaba al poder Nicolás Maduro, un conductor de autobuses que prometió mantener vivo el legado de su mentor y amigo Hugo. 

No obstante, el contraste de carisma y autoridad entre ambos líderes propició que muchos analistas pensaran que era el fin del chavismo en América Latina. En el presente análisis dejaremos a un lado las cuestiones politológicas de los motivos por los cuales el chavismo continúa en el poder y los cuestionamientos al estado de la democracia, que ya han sido convenientemente analizadas por organismos como el CIDOB. Así, trataremos de ofrecer algunas claves que permiten entender cómo humaniza y construye el liderazgo de Maduro el equipo de comunicación del chavismo. 

Y, lo que es más importante, trataremos de vislumbrar cómo penetran en el imaginario popular con una comunicación digital innovadora y eficaz. Decía Tácito que, “para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio”. Lo que parece claro es que Maduro ha entendido que la comunicación mediática y digital es clave para no acabar en un precipicio al que, desde hace años, algunos lo han intentado abocar. 

Capítulo I: reguetón, banderas, famosos e imaginario popular

El chavismo es un movimiento que se define a sí mismo como nacional-popular. Para Gramsci, la expresión de lo nacional y popular tiene que ver con “un desplazamiento de las élites intelectuales hacia el Pueblo”. De esta manera, los intelectuales y el Pueblo convergen para orientar el sentido de una nación, en este caso la venezolana. Por tanto, el nacionalismo, los valores revolucionarios de izquierda, el personalismo, la apelación constante a sentimientos y valores y el uso de todos los medios a su disposición para acercar al Pueblo (representados) y a su clase política (representantes) son características fundamentales para entender este caso.

Uno de los medios donde mejor se ha desenvuelto el chavismo es en el de la música: sintonías, canciones y versiones de canciones existentes de reguetón de lo más variopintas han sido lanzadas por el PSUV venezolano y por colectivos afines como el Frente Nacional de Bandas Rebeldes de Venezuela. Tanto Chávez como Maduro suelen lanzar un gran tema en cada campaña, que se viraliza en el entorno digital y rápidamente se convierte en parte del imaginario colectivo. De hecho, algunos de ellos llegan a superar el millón y medio de visualizaciones. De esta forma, la canción con ritmos pegadizos se replica en cada mitin y la frontera entre la realidad virtual (RV) y la realidad real (RR) desaparece por completo. 

Desde el Chávez corazón del Pueblo al Todos con Maduro, pasando por las numerosas canciones que glorifican la figura del expresidente Hugo Chávez, el reguetón se ha convertido en una poderosa arma de propaganda para el chavismo. Y, si a estas canciones le sumamos la unión de la bandera roja del partido de Maduro (PSUV) con la bandera venezolana o la presencia de leyendas como Diego Armando Maradona en sus multitudinarios mítines encontramos la síntesis perfecta de su estilo de comunicación política y humanización. 

Al ritmo de Todos con Maduro podemos observar a Maradona moviendo enfáticamente una bandera venezolana con la gorra que le regaló Hugo Chávez, para deleite de los asistentes. Mientras, Maduro lo abraza con una chaqueta pintada a mano que homenajea a Chávez. Ante una multitud enloquecida, el speaker comenta: “La Patria de Bolívar saluda al astro del fútbol mundial que hoy está aquí para escribir junto a nosotros la historia buena de la Patria. Una ovación de amor y cariño para Diego Armando Maradona. Gracias Diego, gracias Pelusa por estar aquí con nosotros. Te queremos y te respetamos”. 

Capítulo II: el reguetón, la izquierda y lo popular

Esta apuesta tan decidida por el reguetón cuando otros movimientos de izquierdas lo desdeñan (lo vimos recientemente en una campaña del Bloque Nacionalista Galego) sorprendió en su día, pero es replicada por multitud de candidatos en la actualidad. Lo vimos cuando el equipo de El Observatorio replicó numerosas canciones de reguetón al servicio de Más Madrid, llegando a superar los centenares de miles de visualizaciones en las redes y a llenar numerosas columnas y espacios mediáticos.

También desde El Observatorio se encargaron de reivindicar a Evo Morales a ritmo de Bad Bunny tras el golpe de Estado de Jeanine Áñez en Bolivia. Otros casos paradigmáticos son los del uso de la música en la campaña de Boric en Chile, o los casos de Cuba con Yotuel o la propia Venezuela con J.Balvin, donde el rap y el reguetón también se han usado contra Díaz-Canel y Maduro. El reguetón, al igual que otros géneros urbanos como el rap, habla de la realidad de manera explícita y sin filtros. Así, es frecuente encontrar canciones de reguetón con millones de visualizaciones en que se hace alusión a personalidades de la política. Para muestra, la canción que Bad Bunny y Residente dedicaron al dimitido gobernador de Puerto Rico o la canción Suave de El Alfa, donde el dominicano canta: “Mi nombre es Nicolás y ella grita más duro”. 

Capítulo III: La aventura de Nicolás Maduro en Tik Tok

Tik Tok es ya una poderosa herramienta de comunicación política. Pretextos como la guerra entre Ucrania y Rusia lo han convertido en el laboratorio perfecto de la propaganda política mundial. Y es que vivimos en un contexto en que las fronteras entre lo planificado y lo amateur desaparecen. Como explica Gutiérrez-Rubí, pasamos “de la perfecta publicidad al poderoso atractivo de lo amateur, de lo imperfecto, de lo natural, de lo diverso. La campaña es una fiesta”. De esta manera, Tik Tok se convierte en “un ejercicio de creación de clima movilizador en los equipos de campaña y en el voluntariado”. Ahora viene la pregunta: ¿Qué políticos mandan en Tik Tok en América Latina?

Tras el salvadoreño Nayib Bukele rey incondicional del Tik Tok político latino con 2.5 millones de seguidores, el ecuatoriano Guillermo Lasso —con 1.3 millones—, el presidente Bolsonaro que supera el millón— o el recién nombrado presidente chileno Gabriel Boric —que ya supera los 500.000 seguidores—, se encuentra la cuenta de Maduro, en trayectoria ascendente y rozando los 400.000 seguidores —con métricas similares a las del candidato presidencial de izquierdas de Colombia Gustavo Petro, como nos recuerda Xavier Peytibi. Para él, la clave en Tik Tok pasa por no forzar a los candidatos a hacer aquello que no quieren. “Es una cuestión de sentido común, de que los candidatos no lleguen a hacer el ridículo”. Así, TikTok puede llegar a ser una buena herramienta #compol si se usa correctamente. 

@nicolasmaduromUno siempre debe responder el mensaje, y si es a nuestra gente, más rápido. Así sea un ¡Ok!♬ Monkeys Spinning Monkeys – Kevin MacLeod & Kevin The Monkey

Todas las características que hemos mencionado están bien presentes en la cuenta de Nicolás Maduro. Consciente de su baja popularidad, se rodea de su equipo y de figuras como la de su esposa Cilita, muy querida por los venezolanos. Con un uso muy acertado de la música y el baile, Maduro es capaz de transmitir cercanía. Su estilo no queda impostado, ya que Maduro deja entrever que es su equipo quien le gestiona el Tik Tok con frases como “esta pa’l Tik Tok”, lo que reduce enormemente la brecha generacional. El uso del humor es la principal herramienta del equipo de Maduro para transmitir la que es su principal virtud: en ausencia de buena gestión que vender o de carisma, el humor es una buena elección. 

En el Tik Tok de Maduro los bailes, las canciones que él mismo usa para explicar algunas de sus políticas, discursos de Hugo Chávez, intervenciones presidenciales o la estética revolucionaria del chavismo quedan mezcladas de manera eficaz con el ritmo de lo cotidiano, y están rodeadas de elementos de la cultura popular. Y, para muestra, un botón. 

El café de los lunes, fiestas populares como los Carnavales, anécdotas de su vida y de la de su mujer Cilita, vídeos en que muestra cómo es el día a día en el venezolano Palacio de Miraflores o algunas partes de sus discursos acompañadas de emoticonos o animaciones hacen de la comunicación de Maduro un caso para tener en cuenta a la hora de examinar las posibilidades de la red china que tanto está dando que hablar. ¿Quiénes serán los próximos candidatos latinoamericanos que nos sorprenderán en Tik Tok?

@nicolasmaduromVenezuela resiste produciendo, innovando y creando soluciones, con manos y esfuerzos propio.

♬ BOOKER T – Bad Bunny

 

 

Jordi Sarrión i Carbonell es periodista y politólogo. Fundador y director de la revista Mirall País Valencià. Colaborador de medios de comunicación. Actualmente en el master @compolin de la UPF (@srcarbonell)