Reseña de “Parlamentos abiertos: el Parlamento en el s. XXI” (Rafa Rubio y Ricardo Vela)

MARÍA DE LOURDES MARTÍNEZ 

Seamos sinceros. Estamos a tope de leer libros teóricos que proponen conceptos como transparencia, participación, apertura y aplicaciones tecnológicas en instituciones públicas políticas. Todo tiene sentido en la teoría, pero aquellos que hemos tenido la oportunidad de ponerlo a prueba sabemos que concretar la teoría de los conceptos mencionados se queda muchas veces en un plan aspiracional que trazamos al inicio de nuestro trabajo. En su publicación, “Parlamento abierto: el parlamento en el Siglo XXI” (2017; Editorial UOC), Rafael Rubio Núñez y Ricardo Vela Navarro-Rubio confrontan este dilema y logran aterrizar la teoría a prácticas reales y medibles, acopladas a la genética de las instituciones políticas públicas como parlamentos o legislaturas.

Es posible un parlamento abierto? ¿Qué rol tiene la tecnología en esa apertura? La primera de las interrogantes se contesta en la afirmativa y la segunda con la siguiente premisa: la prominencia y acceso a tecnología real, probada y accesible exige poner a disposición de los constituyentes los saberes, procesos y conocimientos de toda actividad parlamentaria.

En el texto, que es rico en referencias de actualidad y relevancia, los autores ubican en justa perspectiva el reto que supone adaptar la tecnología de medios informativos a las instituciones públicas políticas sin alterar su esencia fundacional o constitucional. Rubio Núñez y Vela Navarro-Rubio usan los hitos del open government y los adaptan a la naturaleza propia del parlamento. Al adoptar las herramientas de transparencia, participación y apertura tenemos ante nuestras manos la posibilidad de reposicionar nuevamente al parlamento como ente central de representación y marca pauta de política pública.

Los autores adoptan la tesis positiva de que la tecnología sí es capaz de aportar al sistema participativo y democrático y tiene la ventaja de minimizar mediante nuevos canales la desafección política que hoy arropa los parlamentos y legislaturas en muchos países. Ahora bien, como explican Rubio Núñez y Vela Navarro-Rubio dicha acción de desintermediación no pretende sustituir la participación ciudadana directa y tradicional. En cambio, la tecnología viene a reforzar, a agudizar y a fortalecer la democracia y a erradicar a plazos la desconfianza que hoy rodea las instituciones. La tecnología, bien utilizada y con lenguaje accesible, posibilita nuevas formas de participación en democracia que deben conjugarse con los procesos propios de los sistemas representativos que ya conocemos.

Con un enfoque actualizado, el texto trata el tema puntual y vital del control y poder que tienen grandes conglomerados tecnológicos de información sobre algoritmos, fragmentación y segmentación de información en la red, ajustado a tendencias, usos y conductas de ciudadanos en internet.

De forma sincera, Rubio Núñez y Vela Navarro-Rubio plantean el reto que supone el buen uso y manejo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en instituciones políticas pues el trabajo institucional informativo de los parlamentos va acompañado, y otras tantas veces sesgado, por las dinámicas de trabajo de los distintos grupos representativos ideológicos que componen el sistema representativo.

Me parece obligatorio acotar en la importancia que dan los autores a la evaluación legislativa a través de las tecnologías como proceso no solo de participación sino también de autocrítica y medición de eficacia legislativa. Las herramientas tecnológicas para ello existen y pueden resultar operables. El reto radica en que la ciudadanía conozca cómo utilizarlas de manera que les sean accesibles y entendibles y sembrar la confianza de que se le tomará en cuenta. Esto va atado al interés de la ciudadanía en participar. He sido testigo de convocatorias a gran escala de participación ciudadana presencial y cuya la recepción es lamentable. La tecnología y los móviles hacen de la comodidad su reino. Quizá ello nos permita cerrar la brecha del distanciamiento ciudadano, pero no deja de ser un desafío que nos obliga a indagar en formas creativas de hacer que las herramientas lleguen a la gente y la utilicen.

Finalmente, hago mención de un asunto que se propone y que requiere seguimiento o hasta supone un nuevo estudio cuando se ponga a prueba: ¿qué hacemos con las evaluaciones recibidas tras la rendición de cuentas y cómo canalizar las críticas recibidas? ¿Cambiarían esas evaluaciones no solo la forma de actuar sino también la forma de elaborar política pública? Aunque los autores disponen que las críticas no serán vinculantes, creo que hacer caso omiso o no aplicar algunas de las propuestas que sean viables, nos arrojaría nuevamente a la falacia de transparencia sólo por fachada o concepto aspiracional. No pretendo que con ello se legitime y se vuelque la concepción que tenemos de democracia ni los preceptos constitucionales que enmarcan los parlamentos o legislaturas. No obstante, considero indispensable la escucha y su acción posterior: la aplicación de propuestas racionales. Naturalmente, esto tampoco deja de suponer un reto a la agenda política de los parlamentarios, a la identidad de la institución y a la razón de ser de la propia institución democrática representativa.

El parlamento abierto sí es posible y este libro nos provee guías concretas para materializar conceptos que muchas veces sólo llenan páginas de textos. Es lectura actualizada e indispensable para quienes han dirigido, están al mando o aspiran a liderar las comunicaciones en instituciones públicas políticas. El desafío para los directores de comunicación, sinceramente, está en su voluntad individual de aplicar las lecciones de manera comprensible para todas las audiencias y estar dispuestos a aplicar los resultados de la participación ciudadana directa.

En fin, lectura obligada para todos los directores o aspirantes a manejar la información de instituciones públicas políticas como legislaturas o parlamentos.

María de Lourdes Martínez Cordero es comunicadora y abogada licenciada en Puerto Rico. Trabajó como asesora de comunicación y asuntos públicos en la asamblea legislativa de Puerto Rico por más de 6 años. Durante el cuatrienio 2013 al 2016 fue jefa de prensa y asesora principal en comunicación, estrategia y asuntos públicos del presidente del Senado de Puerto Rico. Es alumna del Máster de Comunicación Política y Corporativa de la Facultad de Comunicación en la Universidad de Navarra. (@mariadelourdesm)

Reseña de: Rubio Núñez, R. y Vela Navarra-Rubio, R. (2017). Parlamento Abierto: El parlamento en el Siglo XXI. Barcelona: Ediciones UOC.

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