Isabelita Perón: la otra Evita

MARÍA PINTO

Una Nochevieja, en la ciudad de Panamá, Juan Domingo Perón se fija en una bailarina. Quiere conocerla y ella acepta la invitación. Ella es Mª Estela Martínez, más conocida como Isabelita. Desde entonces, Isabelita deja los escenarios y se convierte en su compañera fiel, en su ayudante y emisaria política.

Tras el golpe de Estado por parte de los militares, Perón e Isabelita se exilan en España, corrían los años 60. Residían en un chalet de Puerta de Hierro, que bautizaron con el nombre de “17 de octubre”, fecha fundacional del Peronismo. Tras esas paredes se gestionaría el regreso a la Argentina de Perón.

Fueron años difíciles, de penurias, de soledad y sin apenas vida social. Isabelita se convirtió en la esposa silenciosa y obediente. Perón seguía siendo el líder del movimiento peronista, pero no podía regresar a Argentina, tras el golpe de Estado. Para ello, necesitaba un emisario que hablara por él. Ese papel lo ocupó Isabelita.

Isabelita viajó a Argentina, participó en mítines, reuniones, conferencias, etc., convirtiéndose en una mujer entregada a la causa, queriendo reencarnar el papel de Evita. Pero no era Evita, no tenía ni el carisma, ni ideas políticas propias y mucho menos autonomía como Evita, debido a su bajo perfil y su carácter sumiso.

El 23 de septiembre de 1973, gracias a la fórmula Perón-Perón, Juan Domingo vuelve a convertirse en Presidente de la República de Argentina. Isabelita asumiría el papel de vicepresidenta en un nuevo intento de convertirse en Evita, pero le faltaba la tozudez y rebeldía.

Tras el fallecimiento de Perón el 1 de julio de 1974, Isabelita ocupa su puesto, convirtiéndose en la primera Jefa de Estado de Argentina y de toda Latinoamérica. Los aliados peronistas pensaron que Isabelita, debido al carácter sumiso que adoptó con Perón, iba a ser una mujer manejable y la realidad fue todo lo contrario.

Cuando Isabelita asume el papel de presidenta de la República de Argentina prometió no cambiar la política de Perón, queriendo ser fiel, al que fue su compañero. Pero la presidencia de Isabelita se desarrolló en el marco de la Guerra fría entre Estados Unidos y el bloque comunista, la derrota norteamericana en la Guerra de Vietnam y el accionar de fuertes organizaciones terroristas como el IRA o ETA.

Internamente, Argentina estaba afectada por grupos armados de extrema violencia de diferente signo político y América Latina estaba amenazada por golpes de Estado y dictaduras militares que gobernaban en los países limítrofes. La situación política y económica era extremadamente delicada.

Todo ello, llevó a que Isabelita cambiara el gobierno de izquierdas de su fiel compañero Juan Domingo Perón, por uno más conservador. En este hecho tuvo un papel importante, José López Rega, conocido por sus allegados como Daniel y por sus adversarios como el “Brujo”.

López Rega, fortaleció la presencia en el gobierno de los sectores de derecha, organizó una fuerza parapolicial conocida como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), que lucharía contra los grupos armados de la izquierda, llegando al secuestro, torturas y hasta el asesinato.

Hubo una censura contra la libertad de expresión y de elección, ya que se quiso tener el control político en las intervenciones a las provincias, universidades, sindicatos, a los canales de televisión privados, revistas y diarios.

Este viraje político provocó un rechazo dentro de los sectores del peronismo y del país. La izquierda peronista abandona el apoyo al gobierno, cuando los Montoneros anuncia su pase a la clandestinidad, afectando más la inestabilidad del gobierno.

Tras el descontrol, la inestabilidad y la falta de apoyos políticos, en 1975, la presidenta Isabelita, intenta dar un nuevo clima político, proponiéndose normalizar a las autoridades en las provincias y dar fin a las intervenciones, ya que el 13 de abril, se celebraron elecciones en Misiones donde los Montoneros se presentaron como Partido Peronista Auténtico.

Pero la violencia por parte de ciertos sectores seguía latente y en 1975, la presidenta dictó el primer decreto de aniquilamiento, dando inicio al Operativo Independencia para combatir militarmente contra la guerrilla del ERP que pretendía crear una zona liberada.

Este decreto, que fue totalmente secreto y desconocido para la opinión pública, autorizaba cualquier ejecución necesaria por parte de los militares con el fin de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos, las guerrillas.

En el plano económico, la moneda estaba totalmente devaluada, aun así, hubo un aumento de las tarifas de los servicios, como la electricidad, el combustible… Con esta medida se buscaba dar impulso a las exportaciones, dando un un giro liberal en lo económico. Además de debilitar las presiones sindicales a través del desprestigio, provocando la primera huelga general del país y que López Rega, renunciara a su cargo, llegando hasta abandonar el país.

Los grupos armados de la extrema izquierda, seguían con su actividad violenta, siendo los principales los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo. Para fortalecer a los grupos parapoliciales de la Triple A, la presidenta Isabelita Perón decidió incorporar en su gobierno a un militar. Este hecho provocó una crisis interna en el ejército, que no aceptaba cogobernar con la presidenta y con el nombramiento del coronel Vicente Dámaso como ministro.

Las crisis económica y política del país, cada vez se veían más afectadas y ciertos sectores políticos estaban forzando la renuncia de Isabelita como presidenta del gobierno. Ante la negativa de renuncia por parte de Isabelita como presidenta, anunció el adelanto de elecciones para el 17 de octubre de 1976.

El clima político no mejoró, ni con la ida de López Rega, ni con el adelanto de elecciones para el 17 de octubre. Tras un fuerte discurso de la presidenta acusando tanto a la extrema derecha como a la extrema izquierda de voltear las chimeneas que levantó el General Perón y volver a un país preindustrial, el 24 de marzo de 1976, se produce un golpe de Estado encabezado por comandantes generales del Ejército, la Armada y la Fuerza Área, que acaba sustituyendo el gobierno constitucional por la Junta Militar de Gobierno, y disolviendo el Congreso.

Tras este hecho, la expresidenta Isabelita Perón es enjuiciada por malversación de fondos públicos entre otras causas, siendo detenida y recluida por más de cinco años en diferentes residencias como El Messidor y la Quinta de San Vicente.

En 1981, es liberada radicándose en Madrid, donde actualmente vive apartada de la política, llevando una vida sencilla y discreta. Sea como fuera, Isabelita, fue la tercera esposa de Perón y se convirtió en la primera mujer presidenta de un país y de Latinoamérica.

 

María Pinto Fernández es consultora en comunicación especializada en ComPol y en organización de eventos. (@pinto_fdez)

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