El pasado viernes tuvo lugar un nuevo Beers&Politics, donde contamos con la participación de Roger Mateos, redactor de la Agencia EFE Barcelona (Sección Política) que, desde 2002 sigue a diferentes partidos en actos, campañas y en el Parlament de Catalunya, y a quien agradecemos su presencia. Os paso un resumen:


Suena a tópico, pero es cierto: periodistas y políticos se necesitan mutuamente, mal que les pese… Los periodistas necesitan información que sólo les pueden suministrar los políticos. Y los políticos necesitan difundir su mensaje a través de los medios de comunicación. Primeramente, habría que tener claras unas ideas:

Categorías de políticos, según su relación con periodistas (clasificación de acuerdo con la propia experiencia profesional):
1. Pánico a los periodistas: políticos que temen ser vistos o pillados hablando con periodistas por sus propios compañeros de partido y creen que serán represaliados por la cúpula y tildados de “chivatos”. O políticos que simplemente tienen miedo de los periodistas porque no saben como tratarán la información que les puede ofrecer, desconfían del uso que se hará de la información.
2. Adictos a las filtraciones: responsables de comunicación de un partido o institución, su propio cargo ya los exige un contacto constante con periodistas, tienen que gestionar la información de su ámbito, utilizan los medios para difundir mensajes, intentan controlar el “cuando” y “a quien” se filtra la noticia. También pueden entrar dentro de este grupo los “conspiradores”, políticos que por su cuenta tienen sus propios contactos periodísticos y los utilizan para dar pistas sobre informaciones que les pueden favorecer a ellos o perjudicar a algún rival dentro de su partido.
3. Grupo intermedio: la gran mayoría. Si te acercas, puedes tener una buena relación, pueden ser fuente puntualmente, no tienen demasiados problemas de cogerte llamadas, o conversar off-the-record sobre cuestiones diversas. Habrá más abiertos y más cerrados, pero todos pueden ayudarte en algún momento. Y también ellos se pueden aprovechar de la relación: periodistas pueden ofrecerles información de otros partidos o del suyo propio que ellos no conocen.

Categorías de periodistas, según su voluntad de relacionarse con las fuentes:
1. Inercia funcionarial: aquellos que se limitan a hacer el “carril” (actos y ruedas de prensa oficiales habituales, con convocatoria por todos los medios de comunicación), sin intención de ir más allá, ni hacer llamadas a las fuentes para hacer informaciones con valor añadido.
2. “Dame algo…”: definición acuñada por el periodista económico Marcos Lamelas (EFE), se refiere a aquellos que aprietan a sus fuentes para que les pasen alguna exclusiva. Están a la espera de que los políticos les den alguna información de valor, esperan “caridad”. Quieren huir así del simple “carril” y hacer información con valor añadido. Pero políticos (o gabinetes de comunicación) no tienen que sufrir, porque pueden decidir como y cuando filtrarlo.
3. “Me han explicado que…”: aquellos que llaman a sus fuentes para acabar de confirmar una noticia que ya les ha llegado otras vías a sus manos (o no), fruto de una buena agenda de contactos. Para los políticos y responsables de comunicación son los más “peligrosos”, pero a la vez son los más buenos y con los que mejor relación hay que tener.

En general, una regla de oro para un político habilidoso y desacomplejado es cultivar una buena relación con periodistas, no tener miedo, saber relacionarse, estar abierto a tomar cafés, descolgar las llamadas, contestar mensajes, pararse para hacer off-the-record. Manteniendo las distancias que haga falta, pero sin ser un muro infranqueable.

Mostrándose cerrado, arisco o antipático no ganará nada. Los periodistas, para bien o para mal, deberán hablar de tí en algún momento en sus crónicas. Tener una actitud desafiante o malcarada quizás no perjudicará tu imagen dentro de las crónicas, pero lo que es casi seguro es que tampoco te favorecerá. Además, cerrar la puerta a los periodistas te impide beneficiarte del doble flujo de información.
Puede pasar perfectamente que, a pesar de tener buena relación con un periodista, éste publique una información que perjudica tus intereses, pero es que es su trabajo. Él trabaja para un medio que ofrece noticias, no para el gabinete de prensa de tu partido. Pero teniendo buena relación permitirá al menos contactar directamente para ofrecer tu propia versión de los hechos.

El tratamiento discreto de las fuentes es sagrado. Hay políticos que, por su alto estatus o por su cargo, están en permanente contacto con periodistas y nadie se extraña. Hay otros que también se pueden relacionar, pero que temen que dentro de su partido se enteren demasiado. Por esto es esencial tejer una relación de confianza, donde el periodista demuestre que el político no tiene que sufrir por la discreción, donde el periodista sepa garantizar el anonimato de las fuentes y sepa respetar que determinadas informaciones, si el político se lo pide, no las puede publicar nunca, por muy golosas que sean.

Off-the-record. Muy a menudo, al acabar una rueda de prensa o por los mismos pasillos del Parlamento, se forman los llamados “corrillos” de periodistas que rodean algún político, que explica más distendida y relajadamente alguna interioridad, algún dato que no ha querido explicar a micrófono abierto. En estos casos, hay que dejar claras una serie de cosas para evitar malentendidos:
– Puede haber off-the-record donde el político permite que alguna de las informaciones que ha dado fuera de micrófono sea difundida citando “fuentes”, sin que aparezca su nombre.
– Pero habrá otros más delicados, donde el político suelta alguna exclusiva muy tentadora, pero pide que en ningún caso se publique. Más de una vez ha habido malentendidos cuando el político no ha dejado claro si una parte de su off era publicable o si todo el off se debía que mantener en secreto.

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