Turismo Político en Zagreb (y Croacia)

ALBERTO AZNAR TRAVAL

Los dálmatas eran una tribu indoeuropea que desde los primeros siglos antes de Cristo hasta llegado el siglo XIX, con su última configuración como Reino de Dalmacia, han poblado el sur de la actual Croacia y parte de las ex repúblicas yugoslavas de Bosnia, Montenegro, Kosovo y Serbia, formando un conjunto político-administrativo en esa franja del territorio que con diferentes denominaciones y reinos se ha extendido durante esos dos mil años de forma paralela a las costas del mar Adriático.

Dalmatia era, junto a Pannonia, una de las dos provincias romanas sobre las que se ha construido la Croacia moderna. Este territorio, a lo largo de los siglos, ha servido de punto de frontera entre tres cosmovisiones: la latino-europea, y la balcánico-ortodoxa y la musulmana (Croacia tiene un 86% de católicos, frente al 84% de ortodoxos de Serbia y al más del 50% de musulmanes de Albania y Bosnia). Croacia constituye una suerte de encrucijada no exenta de conflictos y guerras, y que se hace notar en sus tradiciones y folclore. En cuanto a su cultura, la música de Goran Bregovic (y su grupo originario, Bjelo Dugme) o las películas de Emir Kusturica son necesarias para entender la idiosincrasia de la región; y en cuanto a su gastronomía, resulta imposible visitar Croacia sin probar sus pescados y mariscos destacando, de entre su oferta de platos y guisos con carne, el que a medida que nos acercamos al sur quizás sea el plato más popular de los Balcanes, el ćevapi o ćevapčići, con las guarniciones y costumbres propias de cada país.

Qué duda cabe que Croacia y el resto de los Balcanes son una región extraordinaria para visitar, con parajes naturales excepcionales y una carga histórica, cultural y política apasionante, al mismo tiempo de un punto exótico a pocas horas de avión de España. El principal pero que he encontrado son sus conexiones: a excepción de Croacia y la nueva autopista A1, que desde 2014 vertebra todo el país de norte a sur, de Zagreb a Split, las líneas de autobús y tren del resto de la región, tanto en las pequeñas repúblicas del suroeste, como en los grandes estados de Hungría o Bulgaria, son antiguas y serpenteantes. Además, los controles fronterizos que todavía perviven en la región (imprescindible llevar en todo viaje DNI o pasaporte) obligan a emplear horas, incluso en trayectos de pocos cientos de kilómetros.

De la actual capital de Croacia, Zagreb, hay que explorar su barrio alto, pasear y comprar en su colorido Dolac Market y dejarse llevar por la reflexión y la nostalgia en su psicoanalítico Museo de las Relaciones Rotas, introspección cultural y emocional cuyo propósito es compartir objetos y recuerdos de una relación perdida.  

A unos 380 kilómetros al sur de la capital de Croacia encontramos Dubrovnik, capital de la región dálmata y “perla del Adriático”, en donde a la belleza de su Ciudad Antigua y de sus playas de agua limpia y cristalina (habituales en toda la costa del país), se unen varios lugares de interés no sólo político, sino que hacen la visita inevitable para todo fan del thriller político-medieval de mayor éxito de los últimos años, Game of Thrones. En este sentido, visitar Dubrovnik permite vivir en persona la atmósfera y caminar por escenas imprescindibles de Game of Thrones, como su fortaleza Lovrijenac (La Fortaleza Roja, King’s Landing), la antes mencionada Ciudad Vieja (donde podemos encontrar los muelles de King’s Landing o las escaleras donde el Gorrión Supremo predica), o la escalinata de piedra del famoso Walk of Shame de Cercei Lannister en el capítulo décimo de la quinta temporada. Otros escenarios de Game of Thrones que podemos encontrar en Croacia son la sala de mando de la reina Daenerys o las mazmorras de sus dragones, ambas en el Palacio de Diocleciano, sito en la imperdible ciudad costera de Split, o la ciudad de Meereen en la fortaleza Klis (a pocos kilómetros al norte de Split).

Pero el lugar más especial que tuve la ocasión de visitar, caminando buscando playas tranquilas al norte de Dubrovnik, son las ruinas del Hotel Belvedere, en las afueras de Dubrovnik, que fueron testigo y parte de la guerra de los Balcanes y a su vez escenario de grabación de una de las secuencias más impactantes de Game of Thrones. Este resort de cinco estrellas fue construido en 1985 y bombardeado e inutilizado tan solo seis años después, en 1991.

Para los freaks de la política, tiene un indudable doble atractivo. Por un lado, su mirador fue el lugar de grabación del combate cuerpo a cuerpo entre Oberyn Martell y Gregor Clegane, que acabó con la muerte del primero y la conversión en una especie de zombi del segundo, dentro del capítulo ocho de la cuarta temporada.

Y, por otro lado, fue testigo preferente de la guerra de Croacia, dentro del contexto de la guerra de los Balcanes: en tanto punto estratégico con visión de toda la bahía de Dubrovnik, sus instalaciones y torres fueron tomadas por las tropas croatas para hacer frente al avance del Ejército Popular Yugoslavo (JNA, fuerza militar oficial de la extinta República Federal Socialista de Yugoslavia), y en cuyos enfrentamientos armados fue parcialmente destruido.

Se da la circunstancia de que los bombardeos sobre la Ciudad Vieja de Dubrovnik (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1979) y su área metropolitana, el 6 de diciembre de 1991, por el JNA yugoslavo fueron retransmitidos por televisiones de todo el mundo. La enérgica condena de la comunidad internacional supuso un punto de inflexión en el reconocimiento de la República de Croacia como estado independiente y el aislamiento diplomático de Serbia y Yugoslavia.

En conclusión, Croacia, sus lugares, su cultura y su carga histórico-política hacen que, más allá de sus excelentes playas, sea un destino atractivo para visitar, al tiempo que es la puerta hacia el sur en el que ir perdiéndose a medida que uno se va adentrando, poco a poco, más y más, en la autenticidad y atractivo de las repúblicas balcánicas.

 

Alberto Aznar es Jurista y politólogo post-moderno. Me interesan derechos sociales y plataformas digitales. Autor “Economía colaborativa, alojamiento y transporte” (Aranzadi)@albertoat87

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