El impasse de la gran coalición en Alemania

ENTREVISTA A FRANCO DELLE DONNE Y A MICHAEL NEUDECKER

1. ¿Qué es la Groko?

FRANCO DELLE DONNE: «Groko» proviene de la unión de la primera sílaba de dos palabras: Große Koalition, es decir, gran coalición. Se trata de un pacto de gobierno entre los dos partidos mayoritarios de Alemania: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el partido socialdemócrata (SPD). A ellos hay que sumarle el partido regional de Baviera, la Unión Social Cristiana (CSU), que funciona como aliado de la CDU en dicha región, pero de manera independiente. Hasta la llegada de Angela Merkel al poder, una gran coalición era sinónimo de excepción y se había conformado tan solo una vez desde 1949. Esta situación ha cambiado y en la actualidad una «Groko» pareciera haber convertido en la constante. Consecuencia de ello es el progresivo debilitamiento de los partidos mayoritarios en términos electorales y la consecuente fragmentación del sistema de partidos y su representación en el parlamento.

MICHAEL NEUDECKER: La GroKo es la gran coalición de gobierno entre los dos partidos que han vertebrado el sistema político alemán desde la Segunda Guerra Mundial, los socialdemócratas del SPD y los conservadores de la CDU. Por el momento ha habido tres GroKo (la primera en 1966), y estamos a punto de ver la cuarta. Aunque existe un fuerte antagonismo entre SPD y CDU, la cultura política en Alemania es de búsqueda de estabilidad, sin duda resultado del trauma de la volatilidad e inestabilidad de la democracia durante la República de Weimar entre 1919 y 1933. Así pues, ambos partidos no dudan en hacer de tripas corazón y son capaces de llegar a acuerdos que den respuesta a esa demanda social. 

 

2. ¿Qué gana y qué pierde Alemania con una cuarta gran coalición?

FDD: El mero hecho de formar un gobierno tras más de cuatro meses de negociaciones entre distintas constelaciones de partidos políticos es una buena noticia. Especialmente para aquellos que desean avanzar con reformas a nivel europeo, léase Macron, y que necesitan la legitimidad de un gobierno alemán constituido. Sin embargo, el hecho de que la «Groko» se haya convertido en una constante de la política alemana (ha gobernado durante ocho de los últimos doce años) ha generado un efecto negativo en los propios partidos que la conforman. En efecto, tanto SPD como CDU sufren un proceso de asimilación mutua que deja como resultado partidos sin perfil propio, al menos desde la visión de la opinión pública. Actualmente es muy difícil para un alemán contestar a la pregunta: ¿En qué se diferencian el SPD y la CDU? O bien, tal vez sea en realidad muy fácil, ya que muchos responden diciendo: «En nada.» En este contexto, se genera una sensación de falta de alternativa política. Se daña en consecuencia el principio de la elección democrática de proyectos políticos diferenciados y esto lleva a la apatía, el abstencionismo o el fortalecimiento de los extremos. Esto último se observa, por ejemplo, en el crecimiento de la intención de voto del partido ultraderechista AfD (la encuestas, a 13 de febrero, le otorgan un 15 %) 

MN: Alemania gana estabilidad y previsibilidad, algo muy importante en un país con una cultura política muy conservadora. También señala al resto de Europa que Alemania es un socio estable en plena época de incertidumbres en la política internacional: Trump, Putin, Brexit, el auge del populismo, etc. Pero el auge del populismo también está afectando a Alemania, como demuestra que la ultraderecha llamada ahora AfD haya conseguido 94 escaños en el Bundestag. El hecho de que los dos principales partidos defensores del orden republicano federal alemán compartan Gobierno, deja la puerta abierta a la AfD para liderar la oposición y ofrecer un relato alternativo y atractivo para los desencantados y, sobre todo, los temerosos de convertirse en perdedores de la economía global. 

 

3. Las encuestas daban en enero un 17 % de intención de voto para el SPD, la más baja de la historia ¿Qué ha ocurrido?

FDD: La última encuesta pone al SPD en 16,5 %, a tan solo 1,5 puntos de la ultraderecha. Desde mediados de 2017 el partido socialdemócrata ha sido (y es) una máquina de cometer errores políticos. En campaña, luego de ella, durante las negociaciones, luego de las mismas, en cada uno de esos momentos el SPD ha sabido equivocarse una y otra vez. En ese largo listado de errores hay uno que genera un impacto mayor y a partir del cual se logra superar lo inimaginable, llegar a la intención de voto más baja desde 1949: la incapacidad para sostener la palabra. El jefe del SPD, Martin Schulz, dijo y se desdijo tantas veces en las últimas seis semanas que nadie sabe cuál es el rumbo, ni siquiera en su propio partido. La propia renuncia de Schulz horas después de anunciar que había acuerdo de gran coalición aporta aún más desconcierto a su partido. En efecto, hace apenas dos meses había sido reelegido como jefe del partido. El impacto en la credibilidad del SPD es enorme.

MN: El SPD se enfrenta a un dilema sin solución: puede pactar y gobernar, influyendo así en la agenda política, aunque sin poder aplicar el 100 % de su programa. Con esto enfada a todos los votantes de izquierda o, mejor dicho, anti-Merkel. Es decir, sus bases. O se niega a colaborar con la derecha y decide liderar la oposición, provocando así una nueva cita electoral con resultado incierto. Esto traería consigo un escenario de inestabilidad, por lo que pondría en su contra al electorado de centro. Se trata pues de elegir entre: ¿Una retirada a las esencias a costa de reducir al SPD a un partido con un nicho reducido a la izquierda? O, ¿asumir una responsabilidad gubernamental que alejaría a los militantes de izquierda y convertiría al SPD en un partido de centro de y para las clases medias? Haga lo que haga, el SPD pierde electorado. Y por el momento está haciendo lo peor: no se define claramente por ninguna opción y pierde apoyos por ambos lados.   

 

4. ¿Por qué aceptan volver a participar en otra coalición con el CDU?

FDD: Lo aceptan porque incorporaron el frame de su enemigo político, la CDU: Alemania necesita un gobierno estable. Luego del fracaso de la coalición Jamaica, Merkel decidió que un gobierno en minoría era una opción inviable y puso todas sus fichas en reeditar la gran coalición. Para ello habló de la estabilidad y la responsabilidad de garantizarla. En otras palabras, le pasó el balón a Martin Schulz que debía decidir entre romper su palabra, había dicho que su SPD iría a la oposición para a partir de allí impulsar una renovación, o cooperar con la estabilidad formando gobierno. En lugar de intentar cambiar el frame e imponer uno propio, Schulz acepta la disyuntiva diseñada inteligentemente por Merkel: su país o su partido. En ese sentido, Schulz decidió que lo mejor era participar en otra Groko y evitar las temidas nuevas elecciones.

MN: Una gran coalición no deja de tener su atractivo: gobernar. El argumento de que el SPD es un partido «de hacer» y, por lo tanto debe gobernar e influir donde y cuando pueda, es muy fuerte. Y más en una sociedad en la que la cultura política exige estabilidad. Esto lleva al segundo argumento de los que apoyan la GroKo: se evita una nueva cita electoral, en la que el SPD seguramente salga aún más débil, y la AfD probablemente crezca. Y por último, hay un argumento a favor muy poderoso: el SPD ha negociado muy bien y ha conseguido un papel central en el futuro gobierno, en caso de que las bases lo ratifiquen. Merkel es mucho más fuerte que el SPD, pero sin el SPD esa fuerza no le sirve de nada y no puede gobernar. Por eso los socialdemócratas han presionado y conseguido con éxito el Ministerio de Finanzas. Es un éxito enorme ya que dirige la «locomotora económica de Europa», es el mismo sillón desde el cual Merkel y su ministro Schäuble dictaban la austeridad durante la crisis del Euro. Ese ministerio es poder.

 

5. ¿Qué puede significar para el futuro del CDU y de Merkel está coalición?

FDD: Merkel fue muy criticada por ceder varios ministerios importantes al SPD. Incluso algunos diputados de su propio partido han dicho que ella «vació» a la CDU solo para saciar su deseo de continuar como canciller. Merkel reaccionó rápido y anunció que hará una renovación. Si esto último se da, podríamos estar frente a la estrategia de Merkel para preparar a su sucesor o sucesora. Así evitaría que su partido sufra la típica guerra civil por la «herencia» y lograría al mismo tiempo controlar a los díscolos durante la próxima legislatura.

MN: Pase lo que pase será, seguramente, el principio del fin político de Merkel. Si la GroKo se hace realidad, ella podrá medir los tiempos y ser dueña de cómo acabar su brillante carrera política tras 16 años de canciller. Si no hay GroKo habrá elecciones. Merkel ganará otra vez, pero seguramente mantendrá o empeorará el resultado y seguirá necesitando a un socio. Y no se habrá avanzado nada con respecto a la situación actual. En la CDU están preocupados y ya respiran el ambiente de decadencia. Ya se están sumando voces públicamente a aquellos que critican que se haya cedido el Ministerio de Finanzas al SPD, una crítica directa a la todopoderosa Merkel que era inconcebible hasta hace poco. Y no hay que olvidar que, por primera vez en la historia del sistema de partidos de la Alemania Federal, la CDU tiene un competidor directo a su derecha: la AfD. El votante de derechas puede elegir por primera vez desde 1949 otra opción con posibilidades que no sea la CDU, o ir a la abstención. La presión en la CDU crece.   

 

6. Los militantes socialdemócratas deben ratificar la GroKo, y han aumentado 25.000 militantes el último mes. ¿Piensas que ganará el no? ¿qué consecuencias tendría?

FDD: Es un pronóstico abierto. No me atrevería a pronosticar nada en este punto. La resistencia, o la denominada «rebelión de los enanos», ha ganado muchos adeptos y es posible una importante porción de esos 25.000 sean cercanos a la postura «noGroko». Las consecuencias de su triunfo no son tan sencillas como se plantean en la prensa. No es tan sencillo llamar a nuevas elecciones. Antes de ello existe la posibilidad de formar un gobierno en minoría. Aquí Merkel podría no participar, siguiendo su decisión mencionada arriba, pero podría estar arriesgando que otro miembro del parlamento se postule. Esto la obligaría a ella a postularse también. Habría que ver si Schulz, Nahles o algún otro socialdemócrata implementa esta estrategia para forzar a la canciller. En Alemania existe un miedo sobredimensionado a un gobierno en minoría. Desde mi punto de vista, es una opción viable y serviría de transición para permitir un reubicamiento de los partidos políticos frente a la creciente fragmentación.

MN: Los medios dan a entender que los nuevos 25.000 militantes podrían decantar la balanza por el no. Pero el SPD tiene otros 440.000 militantes que llevan mucho más tiempo en el partido. En 2013 ganó el SÍ con el 76% de los votos. Entonces también se decía que el partido había tenido una mala experiencia tras la primera GroKo entre 2005 y 2009, pero los militantes decidieron entrar en el Gobierno para poder aplicar políticas socialdemócratas (por ejemplo, la introducción de un salario mínimo interprofesional) y evitar nuevas elecciones. Entonces el AfD no entró en el Bundestag por los pelos y Alemania parecía inmune a las crisis políticas y del entorno. Hoy el populismo ha introducido una variable de incertidumbre muy poderosa en la política alemana a la que no son ajenos los militantes del SPD, que siempre han actuado con más visión de Estado que de partido, como demuestra su larga historia. Y, además, el Ministerio de Finanzas es un dulce muy goloso. En contra del SI está el caos en la dirección del partido y la imagen de una casta dirigente que no actúa por el interés general, sino por el suyo propio. Pero eso es lo que reflejan los medios. La argumentación que maneja la militancia es mucho más compleja y no está nada claro que el No vaya a triunfar.

 

7. ¿Si gana el no y hay próximas elecciones, puede volver a resurgir el SPD? ¿Hay vida después de Schulz?

FDD: Como decía antes, creo que el paso previo a las nuevas elecciones es una posibilidad mucho más interesante para lograr un reposicionamiento del SPD. Ahora bien, si de todas formas hay nuevas elecciones, es muy probable que el resultado de septiembre pasado se repita y con ello todo vuelva a empezar. Veremos si Merkel y otros líderes resisten ese escenario. Respecto a la salida de Schulz, el partido quedaría en manos de Andrea Nahles, fiel reflejo del aparato partidario. Es difícil imaginar que bajo su liderazgo se impulse una renovación. En ese sentido, no veo chances de que el SPD supere el 25% de intención de voto en muchos años.

MN: Independientemente del resultado de la consulta, el SPD tendrá muchas dificultades para volver a las cifras de antaño. Pero eso es normal, teniendo en cuenta que la ‘tarta electoral’ se está repartiendo cada vez entre más partidos. El sistema de partidos alemán que nació después de 1945 se está fragmentando lentamente (a diferencia de españa, donde hemos vivido una implosión en tan solo cuatro años): empezó con el monopolio de CDU y SPD junto a un pequeño FDP de corte liberal y que hacía de bisagra de cualquiera de los dos grandes para gobernar. Pero cada década, más o menos, aparece un nuevo partido con representación parlamentaria, y lo hace a costa de arañar votos y escaños a SPD y a CDU. Hasta el momento el más perjudicado ha sido el SPD, ya que han surgido varias alternativas progresistas (Grüne en los 80, PDS en los 90 y, sobre todo, tras su refundación en Die Linke en los 2000), que han arañado votos en la izquierda. Ahora es matemáticamente imposible para el SPD volver a resultados de los 80 y 90, a no ser que alguno de sus competidores directos desaparezca y pueda reabsorber sus votantes. Pero el SPD no está muerto ni mucho menos: gobierna siete de los 16 Länder, y pone los alcaldes de las tres ciudades más grandes de Alemania: Berlín, Hamburgo y Múnich. El SPD tiene que admitir que ya no es un gigante y que tiene que compartir espacios electorales y apostar por las alianzas para gobernar. El futuro del SPD no será la hegemonía en la izquierda, sino su liderazgo.

 

Franco delle Donne es consultor en comunicación y doctorando en comunicación política por la Freie Universität Berlin. Desde 2013 lleva adelante la web eleccionesenalemania.com (@fdelledonne)

Michael Neudecker es periodista y politólogo, profesional de la comunicación política de origen alemán. Autor de www.mneudecker.blogspot.com.es (@mneudecker)

Nuestra sección «Exprés» quiere dar a conocer, brevemente, un tema de actualidad, entrevistando a dos expertos para que nos expliquen qué está ocurriendo. Este es el primer artículo de esta nueva sección de la web.