Reseña de “Sin decir ni mú” (Patrycia Centeno)

MIREIA CASTELLÓ

Cierto es que, como recoge la Bíblia, “en el principio ya existía la palabra”. Desde los discursos de las grandes ocasiones, pasando por los mítines, hasta los “canutazos”, las entrevistas televisivas o los debates, cada una de las palabras que pronuncian los líderes son piezas que, pensadas y analizadas al detalle, no solo configuran los propios liderazgos, sino que construyen marcos mentales, mueven pasiones y funcionan como dardos políticos. Pero el retrato de los líderes políticos no sería completo si solo nos quedáramos con la multitud de declaraciones o, recientemente, tuits y titulares que generan a lo largo del día. Para captar y desentrañar los liderazgos es imprescindible escapar de la vorágine informativa, cambiar el foco, ampliar nuestra mirada, enriquecerla y fijarnos en sus imágenes.

Y es que comunicativamente hablando, opera de forma especial todo lo visual. No hay que olvidar que en multitud de ocasiones lo que nos llega de nuestros políticos es a través de las imágenes que generan. Por tanto, por aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”, pero sobretodo para ser capaces de ir más allá del titular, es indispensable disponer de herramientas solventes que nos ayuden a decodificar los mensajes “no verbales” que a diario nos envían líderes políticos y sociales.

En este sentido, “Sin decir ni mú: el poder de la comunicación no verbal” es toda una invitación a superar la fronteras -muchas veces mentales- de las palabras y profundizar en el complejo mundo de la comunicación no verbal.

Se trata de la tercera obra de Patrycia Centeno, especialista en estética política, en la que la autora aborda desde una perspectiva global el complejo mundo de la comunicación no verbal. A lo largo de “Sin decir ni mú”, con multitud de ejemplos recientes e históricos, la influyente tuitera desentraña al detalle las emociones, los gestos, las miradas y el vestuario de nuestros líderes, así como la escenografía de los grandes eventos políticos. Y es que todo cuenta y todo importa a la hora de comunicar.

Iniciado este viaje hacia la comunicación no verbal, en primer lugar, nos adentramos en el apasionante -y muchas veces denostado-mundo de las emociones. Son la materia prima y en ellas sin duda reside la esencia de la comunicación, tanto verbal como no no verbal. En este sentido, llama especialmente la atención la advertencia de la autora sobre el uso de las emociones negativas por parte del populismo para capitalizar el descontento y la desafección de los ciudadanos, que solo puede traer réditos a corto plazo. Frente a ello, Centeno lanza un alegato en favor de la capacidad de empatizar, de la ternura y de la sonrisa como antídotos. Las emociones positivas, sinceras y auténticas siempre serán mucho más poderosas para comunicar y alcanzar nuestros objetivos.

Siguiendo nuestra particular ruta, nos encontramos con el lenguaje corporal, el idioma universal por excelencia. A través de un minucioso recorrido sobre el uso de los gestos por parte de los grandes líderes políticos de la historia, Centeno nos la da las claves para mirar, leer y analizar con atención cómo se desenvuelven en el registro gestual. Gestos tan cotidianos como dar la mano, sonreír o mirar de una forma u otra a un interlocutor pueden llegar a ser momentos críticos u oportunidades en las que el líder puede desplegar todo su poder -o mostrar todas sus debilidades-. Aquí cabe destacar el preciso análisis de la autora sobre cómo saber mediante la observación de sus gestos si alguien nos está mintiendo. No es tarea fácil saber desentrañar el engaño. Pero, tal como señala la autora, en el caso de los políticos, por muy convincentes que resulten sus palabras, durante el proceso de la mentira pueden hacer gestos de forma involuntaria que contradigan aquello que están diciendo.

Capítulo aparte merece la indumentaria de nuestros líderes. Y es que la ropa es -también- el mensaje. En este sentido, advierte la autora, a la hora de analizar la vestimenta de un líder, lo importante no es si nos gusta o no lo que lleva puesto, sino si la ropa es coherente con la persona y con el mensaje que quiere transmitir.

Llegamos al fin de este camino de la mano de Centeno. Si hasta ahora nos habíamos fijado en cómo los líderes expresan sus emociones, cómo se mueven o cómo se visten, aquí pone el foco en la puesta en escena de la comunicación. Recordando grandes pifias y aciertos, la autora nos detalla cómo los lugares escogidos para celebrar reuniones, la decoración o la iluminación también comunican.

En definitiva, con “Sin decir ni mú” estamos ante una obra imprescindible que no solo reivindica que lo visual es político: es ante todo un bello tributo al poder transformador de las emociones, de los gestos y de las miradas. Y un aviso para los navegantes que osan adentrarse en el revuelto mar de la comunicación política: conocer al milímetro los entresijos de la comunicación no verbal es una habilidad clave que todo comunicador que se precie debe dominar. Y aquí reside precisamente una de las principales virtudes de la obra de Centeno: aunar en un solo volumen una extensa panorámica de las distintas dimensiones que componen esta apasionante disciplina para facilitarnos este viaje. Y el primer paso es seguir el hábil consejo que la autora nos propone: quitar el sonido y poner en mute los debates o las ruedas de prensa a la hora de analizar a nuestros líderes para dejar que sean sus gestos y sus miradas los que nos hablen por ellos.

 

ireia Castelló es Politóloga y asesora en comunicación política (@mireiacastello)

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