La propaganda política en la Transición Española

SERGIO ÁLVAREZ QUINTANA

Tras la muerte del dictador, el referéndum de 1976 para aprobar la Ley para la Reforma Política fue un punto clave en la transición y para la llegada de la democracia. Había muchos grupos de presión intentando influir en el proceso y cualquier fallo podía provocar un conflicto armado.

Por todo esto, el gobierno de Suárez centró sus esfuerzos en una campaña de propaganda para impulsar el apoyo a la consulta, para lo cual, utilizó los medios que tenía disponibles, tanto el conjunto del aparato del Estado, como buena parte del Movimiento y los medios de comunicación. La propaganda llenaba las calles, buzones, vallas, incluso se hicieron canciones en defensa y apoyo al referéndum. 

Ya en los primeros andares del nuevo gobierno se intenta transmitir una imagen de concordia, un ejemplo de esto fue el decreto de la Ley de Amnistía. El propio presidente se encargó de presentar el proyecto por televisión, en un tono sobrio, trasmitiendo la importancia del referéndum, aludiendo en reiteradas ocasiones a valores democráticos. 

Algunas de las principales frases propagandísticas en apoyo al referéndum fueron “El pueblo toma la palabra”, “El pueblo tiene voz y voto…Vota”, “Infórmate bien, y vota.” En contraposición, la propaganda en contra se basó en la defensa del legado de Franco: “Franco hubiera votado no”. 

También hay que resaltar el uso de contrapropaganda por parte del gobierno, retocando pintadas en defensa de la abstención incluyendo un “no” al final y que quedase finalmente la frase “No votes no.”

En las elecciones de 1977 podemos hablar de una situación equiparable a una democracia, ya con la presencia de todas las fuerzas políticas, el regreso de exiliados y con una normativa electoral, pero, a pesar de todo, había incertidumbre al respecto. Lo único que estaba claro era la figura de Suárez como una persona positiva y carismática, la mayoría de los estudios apuntaban en esa dirección.

La falta de tradición democrática hizo que la propaganda y publicidad fuera numerosa; también debemos tener en cuenta que la legalización de todas las fuerzas provocó que pudieran confrontar ideas opuestas por primera vez en más de 40 años.

En el espectro de la izquierda, resaltaban la figura de los militantes, mesas informativas, pintadas, cartelería y mítines.

Los partidos políticos más importantes del país acudieron al extranjero para tomar ideas de partidos europeos hermanos para, de esta forma, suplir la falta de experiencia.

El PSOE creó el Instituto de Técnicas Electorales (ITE), que tenía como objetivos el desarrollo de estrategias, la difusión de propaganda y la utilización de técnicas de análisis político. A pesar de esto, por regla general, los partidos conservadores tuvieron más facilidades económicas y de visibilidad que los de izquierdas. 

Sobre el Referéndum Constitucional, en primer lugar, hay que exponer que el pluralismo político se plasmó en la Carta Magna, ya que las Cortes Generales fueron las encargadas de llevar a cabo esta tarea. Los resultados electorales hicieron que el gobierno no presentara ningún proyecto por sí solo. Un grupo de siete diputados, que representaban a los partidos con grupo parlamentario, diseñaron el primer borrador que, tras pasar todos los trámites, se sometió a votación de todo el país. 

Durante la campaña, los principales mensajes de propaganda institucional se centraban en trasmitir la idea de la importancia de votar: “Depende de ti”, “Para 36 millones de españoles”, “Tu derecho es votar. Vota libremente”, “Tu voto es tu fuerza”, “Un voto vale más que mil gritos”. Los medios de comunicación se volcaron en defensa del voto afirmativo.

En general, todos los datos demoscópicos daban la victoria del “sí”, lo que ya no quedaba claro eran los indecisos y la abstención. 

Desde UCD, para conseguir el máximo apoyo, se intentó contentar al mismo tiempo a conservadores y progresistas. El PSOE y PCE defendían el voto afirmativo desde una visión pragmática, entendiendo que, aunque no encajase totalmente con sus valores, debían apoyarla. En contraposición, en AP se produjo una crisis interna ya que muchos sectores no votarían nunca a favor.

En este sentido, la mayoría de los partidos tenían la vista puesta en las elecciones de 1979, porque muchas actuaciones de apoyo a la consulta tenían la intención de ser la base de la siguiente contienda electoral. 

Suárez, con la clara intención de dar al periodo 1977-1978 carácter constituyente, el día que entró en vigor la Constitución, disolvió las cortes. Había gran incertidumbre al respecto y varios problemas a los que se enfrentaba el país: crisis económica, desequilibrios regionales, amenaza de terrorismo y presiones del ejército.

Un punto clave, en el cual el presidente incidía en sus discursos, era pasar página y que el nuevo gobierno que saldría de las urnas tenía que gobernar ya con sus convicciones políticas, en base a su programa, por lo que se dejaba atrás el consenso, moderación y prudencia que sí eran necesarios antes. 

La situación que atraviesa el país hace que los partidos se centren en asuntos específicos con soluciones concretas y, al ser una campaña en invierno, conlleva que los grandes actos pierdan peso y lo ganen los medios de comunicación de masas. La televisión fue el principal elemento de batalla propagandística para las formaciones políticas, por lo que se encarecieron las campañas.

La tendencia fue que la ideología tenía una importancia mayor en los partidos de izquierdas que la publicidad y marketing, lo contrario pasaba en los de derechas, donde se utilizaban mucho más las agencias. Otro punto clave, que se empezó a usar con más fuerza en esta campaña, fueron los sondeos como arma electoral.

Finalmente, Suárez no consiguió la mayoría que pretendía, pero conservó el gobierno y, por su parte, el PSOE no obtuvo un mal resultado, reflejando con claridad que eran la única alternativa a UCD. 

El PSOE, que estaba en la oposición, pero muy cerca electoralmente de UCD, sabe que en muchos países de Europa los partidos socialdemócratas gobiernan. A esto hay que añadir que, tras las primeras elecciones municipales, el PSOE llegó al poder en las principales capitales del país. 

El desgaste del partido del gobierno cada día era más claro, teniendo malos resultados en las primeras elecciones autonómicas, con el añadido de la moción de censura y la cuestión de confianza en las que Suárez se salvó gracias al apoyo de AP.

La figura del presiente estaba muy desgastada y el desencanto social iba en aumento, por lo que Suárez dimitió como presidente en enero de 1981. Poco después, en el discurso de investidura de Calvo-Sotelo se produjo el intento de golpe de Estado. 

La crisis interna en UCD era clara, con el abandono del grupo parlamentario de varios diputados y senadores. Incluso el propio expresidente fundó un nuevo partido: Centro Democrático y Social (CDS). En contraposición, el PSOE supo vender con acierto la idea de prudencia y de cambio. 

En general, la tendencia fue una reducción de la propaganda en comparación con los anteriores procesos electorales, al haber mucha menos carga ideológica, se vende la imagen de los candidatos. Muchos eslóganes podían ser utilizados por varios partidos: “Es hora de soluciones”, “Por el cambio”; lo que demuestra el paso de la propaganda al marketing publicitario.

 

Sergio Álvarez Quintana  es Politólogo y consultor en comunicación y marketing político (@sergio_alvarez7)

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