“Iván Redondo es algo más que un Spin Doctor. Es comunicación, pero también es estrategia.”: entrevista a Toni Bolaño

Toni Bolaño es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Inició su carrera en Radio Sabadell, El Noticiero Universal y Cadena Catalana. Saltó la barrera profesional en 1986, incorporándose al gabinete de prensa de la UGT de Cataluña. En 1994 empezó a desempeñar las mismas funciones en ENHER, y cuatro años más tarde en el gabinete de Josep Borrell, entonces candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE. Tras esta etapa, pasó a dirigir la estrategia de comunicación de José Montilla, que ocupó en los siguientes años y sucesivamente los cargos de presidente de la Diputación de Barcelona, primer secretario del PSC, ministro de Industria y presidente de la Generalitat de Cataluña. En 2008 dimitió de sus responsabilidades políticas. En la actualidad, dirige una consultoría de comunicación, escribe en La Razón y en el digital Crónica Global, y participa en las tertulias de Antena 3, 13 TV, TVE, Onda Cero y Ràdio 4. Es autor del libro «Moncloa. Iván Redondo, la política o el arte de lo que no se ve» (Ediciones Península, 2021), que está presentando ahora en diversas ciudades.

Entrevistado por Marina Isun

Iván Redondo ha dado para muchos titulares y ha estado al centro de las sesiones de control del Congreso de los Diputados por ser el jefe de gabinete de presidencia. ¿Cómo definiría su profesión y responsabilidades? ¿El concepto de Spin Doctor se acuña en su rol?

Redondo es algo más que un Spin Doctor. Su papel no se limita al relato, a la comunicación. Su papel es más amplio. Es comunicación, pero también es estrategia. Su cargo de jefe de gabinete le colocaba en el centro de la gestión, embridando la comunicación y la gestión, porque en una sociedad líquida, casi gaseosa, si no estás en la gestión no puedes comunicar. Ya no solo hay que comunicar sino conectar con los ciudadanos. Como dice José Antonio Llorente hay que pasar del Storytelling al Storydoing.

Sin embargo, el poder del consultor político es delegado, no es efectivo como un ministro. Es un poder delegado del líder al que debe proponer estrategias, sustentadas en datos, en visiones multidisciplinares, en las tripas de las encuestas, para detectar necesidades y dar respuestas. Pero, no decide el consultor, decide el líder. El consultor debe aportar propuestas para hacerle más fácil su trabajo, el de tomar una decisión. Propone ideas, la ideología la pone el líder.

Iván siempre dice que es más de personas que de partidos, más de ideas que de ideologías, y lo ha demostrado en su trayectoria. En esto ha roto moldes en nuestro país. Es un antes y un después en la profesión. Es independiente, ha puesto en el tablero una nueva forma de trabajar, y ha llegado a lo más alto de la profesión. Es el primer consultor político que ha sido jefe de gabinete del presidente.

En ocasiones se le ha acusado de estar detrás de muchas de las estrategias y acciones de Pedro Sánchez, dónde se le atribuía el rol de ‘cabeza pensante’ ¿Realmente ha tenido tanto poder en Moncloa? ¿Cómo cree que es esta nueva etapa post-Redondo?

Iván Redondo como primer secretario de Estado tenía sin duda influencia y su trabajo era aportar ideas para reforzar el liderazgo del presidente. Llegó a un PSOE destrozado en 2017 y en cuatro años ganó una moción de censura, dos elecciones generales, unas autonómicas, unas municipales y unas europeas, amén de las catalanas. Sin duda, una hoja de servicios brillante. Sin embargo, no decidía y sería idiota pensar que el presidente tomaba sus decisiones solamente escuchando a Redondo. Y te digo más, no siempre adoptaba el presidente la decisión que le hubiera gustado a Redondo. Un ejemplo, la repetición electoral del 19. Los datos no lo aconsejaban porque apuntaban un castigo a la izquierda por no alcanzar un acuerdo. El presidente adoptó la decisión de repetir las elecciones porque el PSOE se consideraba humillado por la presión de Podemos. Tomó una decisión política, porque insisto la ideología la pone el líder. Los que dicen que Redondo tenía todo el poder son simplemente memos. También se dice lo mismo de Miguel Ángel Rodríguez. Sin duda son estilos diferentes, pero coinciden en una cosa: las decisiones las toma el líder, llámase Ayuso o Sánchez, pero es más fácil atacar al consultor político porque es la última trinchera del presidente. Eso da réditos a los adversarios que lo atacan para desgastar al líder, y a los propios, a las resistencias de los partidos a la figura del consultor, para deteriorar su imagen ante el líder.

Redondo ha tenido un papel bastante discreto por lo que se refiere a apariciones en medios o aparecer en las escenas del día a día de Sánchez, a diferencia de otros asesores. La entrevista de Salvados rompió con eso. ¿Cómo lo valora usted? ¿Cree que fue acertado hacer esa entrevista?

Bueno, entonces ya no era jefe de Gabinete del presidente. Solo dio dos entrevistas durante su mandato. Una en Espejo Público el día de su nombramiento porque Susanna Griso y yo le presionamos. Había sido compañero nuestro en el programa y era de justicia que nos concediera unos minutos. Y eso fueron. Unos minutos. Otra en el Diario Vasco con motivo de la Tamborrada en San Sebastián. Fueron dos apariciones testimoniales.

Nunca es un error dar la cara. Con Évole tampoco, pero en las entrevistas enlatadas y montadas el riesgo es alto. Dicen que no dijo nada, pero sí lo hizo. Se demostró en las entrevistas con Susanna Griso, Carlos Alsina o Laura Rosel. Dijo lo mismo que en la entrevista de Évole pero no fueron emitidas. Además, el montaje que hizo Évole no era precisamente favorable. Hemos tenido la oportunidad de oírlo en directo y no solo en un play back montado en un estudio.

Ahora Redondo ha recuperado su papel de consultor. Le acusan de decir mucho y de no decir nada. Creo que algunos tienen el Síndrome Redondo porque le acusan de sorber y soplar a la vez. Ahora dice su opinión, pero no le oído contar ningún secreto de estado. Si lo hubiera hecho los que los menosprecian ahora, lo calificarían de hombre de estado. Que no esperen que Redondo hable de lo que pasó en el vestuario de Moncloa. Esto es el valor del consultor. Ahora dice lo que piensa basándose en datos. Anunció que Yolanda Díaz estaba en alza entre los menores de 45 años y se le acusó de atacar al presidente. Tres encuestas le han dado la razón. Una de El Confidencial, otra de 20 minutos y el mismísimo CIS.

La entrevista de Évole no fue un error, quizá el error fue de Évole porque no retrató al personaje que hemos visto en vivo y en directo en estos meses.

Usted ha entrevistado a muchísimas personas que han rodeado a Redondo en esta etapa para la elaboración de este libro. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido? ¿Alguna curiosidad?

Era necesario entrevistarlos porque Redondo nunca dice más de lo necesario. Lo pude comprobar en las primeras charlas que realizamos y pensé que si el no me daba pistas, que otros me las dieran por él. Son 120 entrevistas a profesionales del sector, a periodistas de todos los medios de comunicación, a todo el espectro político desde Podemos a VOX pasando por los partidos independentistas catalanes el PNV o la izquierda abertzale, amén de amigos y familiares, empresarios y, evidentemente, a los líderes políticos para los que ha trabajado. Son ellos los que cuentan como es Iván Redondo. Otra cosa es que hoy algunos se arrepienten de lo que dijeron hace unos meses. Ya sabes, los buitres comen de tu mano y luego te sacan los ojos.

¿Qué me sorprendió más? Que un consultor político llegará a lo más alto de la profesión, jefe de gabinete del presidente, en menos de 20 años y desde la independencia política. Este es el valor añadido de Iván. Su independencia le facilita tener una visión de la realidad más amplia que la del consultor político de partido, y hablo con conocimiento de causa porque yo llegué a esta profesión de la mano de un partido, del PSC.

Como te decía, es un antes y un después. No es infalible, pero ha construido una nueva visión del director del gabinete del presidente. No es mejor ni peor, es diferente. Eso sí, más moderna, más adaptada a los tiempos que corren. Y es esa diferencia la que le pone en valor. Es diferente porque nunca un consultor había llegado a este puesto que parecía monopolio de diplomáticos, juristas o hombres de partido puro y duro.

¿Cómo cree que debe ser un spin doctor del presidente del gobierno? ¿Qué cualidades debe tener? ¿Precisa de alguna competencia o formación concreta?

El jefe de gabinete es una expresión de lo que quiere el presidente del Gobierno. Es el presidente el que elije que tipo de gabinete quiere. Sánchez elige a Iván porque quiere ganar elecciones y consolidar su liderazgo. Ahora ha elegido a Oscar López porque dice que quiere recuperar el partido. Ha vuelto el PSOE nos cuentan. Creo que olvidan que Sánchez ya era secretario general del PSOE desde 2017. Ciertamente ha vuelto el PSOE, el PSOE contra el que luchó Sánchez y el PSOE de 2014 o 2016, que no ganaba ni una sola elección. Ni un partido entre solteros contra casados. Era el PSOE de la irrelevancia.

Miremos las encuestas ahora. Desde el 10 de julio el PSOE ha perdido más de un millón de votos, casi millón y medio. El presidente se ha quedado sin el hombre que amasaba el gobierno y sin trinchera como hemos visto en el tema del recibo de la luz o la bronca sobre la reforma laboral. El rey está desnudo y algunos no lo han visto. Solo quieren decir que ahora se hace bien y antes con Redondo se hacía mal, pero la realidad es tozuda y dice todo lo contrario.

En estos momentos, en Moncloa no hay un Iván Redondo, y el presidente se ha quedado sin su trinchera, sin la protección necesaria.

Usted comparte perfil profesional con Redondo, ambos se dedican a la comunicación política. ¿Podría destacarnos alguna acción que para usted fuera un acierto y alguna que fuera un error, des del punto de vista comunicativo, en la etapa de Redondo en el gabinete?

Bueno, yo me dedicaba. Soy periodista y volví a la profesión en 2008, lo que no es óbice para que la estrategia y la comunicación política sea mi pasión. La política no es una ciencia, es un arte. Ahora ya no se hace política alrededor de una mesa camilla, se hace basándola en bigdata, marketing, actividad multidisciplinar, demoscopia, estrategia, para leer la realidad de la mejor manera posible. Múltiples variables se dan cita y el error siempre es posible, porque además hay que saber que el adversario también mueve pieza.

A toro pasado todo es fácil de analizar y de criticar. He discrepado de Iván en muchas cosas desde mi papel de periodista, pero no hemos de olvidar que el proponía y otro decidía. Consideré un error que se fuera a trabajar con Pedro Sánchez y lo hizo presidente del Gobierno. Es capaz de detectar oportunidades donde otros solo vemos problemas. También consideré que era un error que ayudara en la campaña de Gabilondo, porque el candidato era cojo y el PSM inexistente, pero su respuesta fue clara: Fue un mandato del presidente. Era la situación tan grave que Sánchez encargó a Redondo explorar la posibilidad de un acuerdo con Errejón para configurar una candidatura única encabezada por Manuela Carmena. Esta es la prueba del algodón que Sánchez sabía que las posibilidades de ganar eran nulas, pero los oponentes de Redondo lo aprovecharon para criticarlo. Oponentes culpables de la gestión de la moción de Murcia. Los mismos que salieron huyendo de la quema de las elecciones del 4 de mayo.

Redondo ha trabajado para distintos políticos de diferentes partidos como García Albiol, Fernández Vara, José Antonio Monago o Basagoiti. Él se ha definido como asesor independiente, lo que ha levantado ciertos recelos en el seno del PSOE. ¿Usted que piensa al respecto? ¿cree que en España no se entiende (o comprende) la consultoría política? ¿Cree que es posible desarrollar esta actividad profesional sin caer en acusaciones de ‘mercenario’?

Iván ha roto moldes. Es un consultor independiente. No es un mercenario. Yo sería un mercenario si trabajara para el PP porque llegué a la profesión de la mano del PSC, porque soy militante del PSC. Iván es independiente y trabaja para personas no para partidos. No es prisionero de la ideología.

Lo que pasa en España es que no estamos acostumbrados a consultores independientes. Eso es más anglosajón, y la resistencia de los partidos es evidente. Ahora acusan a Rodríguez de querer hacer daño al PP. Acusaron a Iván de querer hacer daño al PSOE. Es la resistencia a una nueva forma de hacer política. Y es la resistencia a la pérdida del poder y de la influencia, porque el partido, a diferencia del consultor, tiene y quiere el poder. Que el consultor tenga un papel relevante es casi como una blasfemia para los que aspiran a hacer política en el partido. No se han enterado de que el consultor independiente no quiere ser del partido y no quiere ser ministro. No se han enterado porque ellos viven y trabajan por el poder en el partido y por su carrera política. El consultor independiente va por otros derroteros que éstos no entienden. Lo intentaron retener a última hora y ni los enviados del presidente, ni el presidente, entendieron que el consultor independiente consideraba que había acabado una etapa. Ni quiso ser ministro ni continuar como responsable de Gabinete. El consultor es el fusible, el que se quema, pero siempre renace de sus cenizas si no liga su suerte al líder, porque todos los líderes acaban cadáveres.

Creo que la consultoría independiente se abrirá paso en España porque es el futuro. Iván solo ha puesto la primera pica en Flandes. Las viejas fórmulas no son ya efectivas. El liderazgo es personal no es colectivo porque para comunicar hay que conectar y solo se conecta con personas no con organizaciones. Ayuso comunica más allá del PP. Sánchez lo hacía más allá del PSOE. Si te limitas a tu espacio estás perdido porque la época de grandes mayorías no existe y la sociedad está compartimentada hasta la exageración.

Con este libro hemos podido conocer a un Redondo en sus inicios y su última etapa en Moncloa. Recientemente él mismo ha anunciado que retomaba el trabajo en su consultora y que estaría en el consejo asesor de La Vanguardia. ¿usted qué futuro le augura a Redondo? ¿Dónde cree que estará en un año? ¿y en 5 años? ¿Lo veremos asesorando a políticos de otras formaciones?

Este es otro valor de Redondo. Solo tiene 40 años y ha llegado a lo más alto. Un chico de provincias que llegó a Madrid sin contactos, sin una familia de relumbrón detrás, y casi con lo puesto. En 20 años, se ha situado en el epicentro de la profesión. Ahora ha vuelto el consultor Iván Redondo. Ejercerá de consultor y cada semana publicará un artículo en La Vanguardia. No tengo dudas de que darán que hablar sus escritos. Por cierto, es consejo asesor no de administración como las insidias han proclamado. Lo que haga en el futuro lo sabe Iván Redondo, yo no. Pero ejercerá su profesión y dirá lo que piensa. Es independiente y lo ejercerá. ¿Eso es un problema? Seguramente el problema es que a algunos no les gustará oír lo que dice. Se rieron de él cuando publicó en Expansión un artículo en 2016 que anunciaba como llegaría la moción de censura. Llegó en 2017. Y ahí empezó todo. En 2021, vuelve el profesional que renace de sus cenizas como el Fénix. Algunos lo repudiarán, pero los que lo repudian tienen el síndrome Redondo y tratan de salir airosos de la etapa post Redondo. De momento, no lo consiguen. Las encuestas así lo apuntan.

 

Entrevista realizada por Marina Isun, consultora de comunicación (@marinaisun)

Se puede comprar aquí el libro «Moncloa. Iván Redondo, la política o el arte de lo que no se ve» (Ediciones Península)