“El secreto del éxito chino ha sido la estupidez occidental”: entrevista a Esteban Hernández

Esteban Hernández  es escritor, periodista y analista político.​ Trabaja como columnista y como jefe de la sección de opinión de El Confidencial. Es autor de libros como El fin de la clase media; «Nosotros o el caos. Así es la derecha que viene», «Los límites del deseo. Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI o «El tiempo pervertido. Derecha e izquierda en el siglo XXI». Acaba de lanzar el libro «Así empieza todo. La guerra oculta del siglo XXI«, en Ariel.

Entrevistado por Marina Isun

Uno de los mantras durante los inicios de la pandemia fue “el todo saldrá bien” o “saldremos mejores de esta”. La realidad es que se habla de un mundo globalizado en crisis y la lucha por una nueva vacuna (y su patente) ¿Qué mundo nos viene? ¿Hacia dónde vamos?

Dependerá de la salida que sepamos dar a esta crisis. Si la salida se produce en términos similares a la de 2008, iremos hacia un lugar peor. Si nuestros dirigentes, políticos y económicos, saben situarse a la altura de los tiempos y son lo suficientemente sensatos como para girar de posición y establecer un plan para estabilizar las sociedades, aumentar el nivel de vida de gran parte de la población y dejarse de aventuras financiarizadas, iremos hacia un lugar mejor. 

Usted, en su libro, también hace mención de un nuevo orden dónde China juega un papel protagonista. ¿Cree que le ganará el pulso a EEUU? ¿Está en crisis el occidente que conocemos cómo líder mundial?

Como en toda confrontación, el resultado está por decidirse, pero es difícil que acabe ganando el pulso China, salvo por errores estadounidenses. En la actualidad, EEUU tiene ventaja en muchos terrenos, es el país más poderoso del mundo, y es complicado pensar que China llegue a estar por delante. Occidente no está en crisis como líder mundial. Está en crisis, a secas, por su cada vez mayor fragilidad institucional, por un sistema que al ampliar las diferencias dentro de las sociedades (en varios sentidos, geográficas, de clases, entre naciones) lleva a una cohesión mucho menor y a entornos muy tensionados, y por la falta de dirección de unos líderes, los económicos y los políticos, que carecen de visión de conjunto y cuyas decisiones nos empujan en la dirección de hacer mayores las debilidades.  

¿Cuál cree que es el secreto del éxito chino? ¿Qué papel puede jugar España en este escenario?

El secreto del éxito chino ha sido la estupidez occidental. China ha crecido enormemente gracias a las deslocalizaciones, que han deteriorado el nivel de vida de Occidente, gracias al capital, la tecnología y la propiedad intelectual que les hemos dado. Y cada vez que China emitía señales de que estaba utilizando todos esos recursos para desarrollarse como imperio, Occidente las negaba pensando que su recorrido era corto porque el creciente nivel de vida llevaría a sus poblaciones a demandar más libertades, ya porque se pensara que el mercado chino se iba a abrir y habría 1.400 millones de consumidores dispuestos a gastar en productos occidentales, ya porque dejar de aportarles todos esos recursos perjudicaba el nivel de rendimiento que exigía Wall Street. China, además, ha crecido gracias a todo aquello que Occidente tuvo alguna vez, como planificación, mirada a medio largo plazo, apoyo en lo productivo, y que olvidó por completo. De manera que, además de la notable acción de sus dirigentes, no podemos olvidar la ceguera interesada de nuestros líderes económicos y políticos. 

«La rebelión va a estar presente en los próximos años, y los movimientos antisistémicos van a crecer [..] La historia nos señala cómo estos momentos son idóneos para las tentaciones autoritarias» ¿Ve usted que avanzamos hacia una era de retrasos en derechos y libertades? ¿Hay que tener miedo?

Suele ocurrir así. En la medida en que los sistemas empiezan a desestructurarse, se suele recurrir a regímenes más autoritarios, menos liberales en lo político, cuyo objetivo es asegurar un orden cada vez más frágil. Si seguimos ampliando las brechas económicas y sociales, y si las instituciones no saben dar respuesta al descontento, y si la economía continúa rigiéndose por criterios rentistas mucho más que productivos, lo lógico es que se intente cohesionar la sociedad desde posiciones autoritarias. Así ha ocurrido en otros momentos de la historia, y es la salida natural. No es la única, no es la mejor, es la más probable. 

Ante tal panorama, ¿Cómo ve el escenario que dejan las elecciones americanas? ¿Una América dividida y crispada es una victoria para China y Rusia?

Un EEUU dividido y crispado es un problema para EEUU y para Occidente. China y Rusia dan igual en ese sentido. EEUU es la primera potencia del mundo y su ventaja es considerable aún respecto de la segunda, lo que implica que depende de ellos seguir siéndolo. EEUU dejará de serlo, si ocurre, por errores propios mucho más que por aciertos ajenos.

 

Entrevista realizada por Marina Isun, consultora de comunicación (@marinaisun)