Las elecciones argentinas y su campaña electoral

El pasado viernes, 23 de octubre, a las 20h, celebramos un nuevo Beers&Politics. En esta ocasión el título de la jornada fue “Las elecciones argentinas y su campaña electoral“, a cargo de los argentinos LUCAS GUARDO y de SILVINA LEONARDI.

Este es el resumen de Lucas:

¿Por qué Scioli es el candidato del kirchnerismo?

Esta pregunta, que parece banal, no lo es, y fue tema de agenda durante los últimos años de la política argentina. Antes que nada

¿Quién es Scioli?

Scioli tiene 57 años, viene de una familia acomodada de empresarios, y antes de entrar en política tuvo una carrera deportiva destacada como motonauta. Mientras competía tuvo un accidente que le provocó la pérdida de un brazo. Rehabilitado gracias a la colocación de una prótesis, volvió a competir. Hasta 1997 cuando arranca su carrera política, como diputado por la Ciudad de Buenos Aires, en el partido Justicialista. Peronismo, en ese momento con forma de neoliberalismo: Carlos Menem estaba al frente.

Tras la crisis del 2001, asume como ministro de deportes de Duhalde. Su salto sería con la elección de Kirchner como presidente, al quien acompañaría en la fórmula. En 2007, tras el fin de mandato de Néstor, y cuando Cristina fue elegida, el gano la gobernación de la Provincia de Buenos Aires por el FPV, es decir el partido de los Kirchner. Desde ese entonces y hasta ahora, fue el gobernador de este distrito que representa casi el 40 % del electorado del país.

Más allá de haber estado en todos los gobiernos peronistas desde la vuelta de la democracia, Scioli siempre estuvo identificado con el peronismo de derecha. Les recuerdo que el peronismo es una corriente ideológica que abarca desde John William Cooke, muy cercano a Fidel y al Che Guevara, hasta Lopez Rega o Carlos Menem.

Lo cierto fue que el gobierno de Nestor, primero, y Cristina, después asumió una política muy progresista respecto a los derechos humanos y políticas sociales. Y siempre hubo una relación muy pujante entre los Kirchner y Scioli. De hecho hubo varias agresiones sutiles por parte de los K, que Scioli decidió eludir.

El problema del kirchnerismo es que nunca supo construir un candidato propio con posibilidades reales. Llegó el momento de elegir el candidato, y el oficialismo tuvo que optar entre un candidato realmente de sus filas, o Scioli, y por encuestas internas, se dieron cuenta de que el segundo era el candidato que más medía y posibilidades tenía de ganar.

En las primarias obligatorias, que debían celebrarse entre Randazzo (delfín K) y Scioli, Cristina le bajo el pulgar a Randazzo, y hubo un solo candidato. Fueron a lo seguro de cara a los comicios, pero lo más arriesgado para la continuidad del “modelo”.

¿Cómo le fue en las primarias?

Regular. Sacó 39 puntos. Ganó, pero no logró superar el piso que le proporciona el kirchnerismo de voto duro, QUE LO VOTÓ PORQUE CRISTINA LO APOYÓ. El principal atractivo de Scioli, un político moderado, que nunca estuvo identificado con el kirchnerismo ortodoxo, era la capacidad de atraer peronistas antikirchneristas. No lo consiguió. Están con Massa, que sacó un 20 %, ubicándose en la tercera posición.

¿Por qué no logró atraer a este electorado? Voy a entrar entonces en lo que fue la ESTRATEGIA ELECTORAL elegida para Scioli:

¿Cómo fue la estrategia utilizada Scioli?

Voy a hablar en este caso de Scioli como una continuidad del kirchnerismo, porque es la mejor forma de conceptualizar una campaña permanente que se inició desde que Macri irrumpe en la política. Hay una estadística que hay que tener en cuenta.

Desde 2003 hasta las primarias de agosto, el peronismo se alza con alrededor del 60 por ciento de los sufragios nacionales o un cachito más. Lo consigue dividido en “lemas” y desde ya que convocando ciudadanos de otras pertenencias o “independientes” en los bordes. Las Primarias confirmaron el fenómeno, sumando los apoyos a Scioli, Massa y el senador Adolfo Rodríguez Saá.

Macri, por su ideología anti peronista y neoliberal, por más que trate de solaparla, tiene un amplio caudal de votos a los que no puede llegar. Polarizando con él, el kirchnerismo especuló que los votantes peronistas se guiarían más por su peronismo que por su antikirchnerismo. Tanto en una general, como en un ballotage. Imagenemos un triángulo en el que se encuentran Scioli, kirchnerista y peronista; Massa, peronista pero antikirchnerista; y Macri, anti peronista y antikirchnerista.

En un mata a mata como puede haber sido el ballotage, o si se bajaba Massa, ese 20 por ciento se hubiese repartido ecuánimemente, o al menos no 100 por ciento a favor de MM. Teniendo en cuenta que la izquierda nunca votaría a Macri, problema resuelto para el oficialismo. POR ESO SE ELIGIÓ A MACRI COMO ADVERSARIO. Y LA ESTRATEGIA ELECTORAL SIEMPRE ESTUVO MARCADA POR RIVALIZAR CON EL.

De hecho Macri es un invento del kirchnerismo. Es el enemigo interno que necesitaban para construir su discurso, revalidando día a día su oposición a la política de los 90, que vendrían a ser encarnadas por él.

Más allá de la construcción de un discurso en el que el kirchnerismo se siente cómodo: anti estados unidos, anti fondos buitres, anti privatización, anti modelo neoliberal, es una cuestión estratégica para evitar confrontar con otro peronista, como en este caso es Massa, quien en 2013 le gano al oficialismo en las elecciones legislativas de la provincia de buenos aires. No es lo mismo pero significa algo.

Y acá viene lo interesante. Que pasaría si la polarización hubiese sido con Massa. Los votantes antiperonistas y antikirchneristas, como lo son los que votan a macri, tendrían que elegir entre un peronista antikirchnerista (massa), o un peronista kirchnerista (scioli)… Mal menor, y aca si habría unanimidad. Por eso el kircherismo decidió polarizar desde hace 10 años con el macrismo. Y el plan no le salió mal, por ahora. Pero tampoco todo lo bien que hubiese querido. Pudieron polarizar con quien querían, pero no lo suficiente.

Errores en la campaña previo a las primarias:

El kirchenerismo al momento de elegir el candidato propio se debatió entre Randazzo y Scioli. El primero aparecía a priori como un delfín de Cristina, más manejable desde las sombras. El otro siempre fue más intransigente, y tuvo muchos cruces con el gobierno nacional.

El tema es que Scioli aparecía como el candidato que podía subir el piso del kirchnerismo con votos propios. Es decir, podía captar el voto antik, no taliban, pero si antik, que quería continuidad con un cambio de estilos. Eso no se consiguió por dos motivos.

El principal es el protagonismo que tuvo Cristina en la campaña. Consiguió trasladarle el voto k duro, pero no los indecisos que la ven como una opción y que hicieron que en 2011 sacara el 54 %. Hoy Scioli se encuentra 15 puntos por debajo de esa cifra. No solo que esos indecisos no lo eligen, sino que los peronistas antikirchneristas, se volcaron a Massa. La estrategia de aprovechar lo díscolo que habia sido Scioli durante 8 años fracaso. No solo estuvo muy presente en la campaña sino que también le puso al vice , Zannini, quien fuera secretario legal y técnico durante toda la era K. Muchos lo llaman el cerebro del kirchnerismo. Lo cierto es que es el candidato a vicepresidente. Esto, y los apoyos constantes del ala más dura k, hicieron que Scioli sea identificado con el kirchnerismo en estos meses, como no lo había sido en los 8 años de gestión. ¿Por qué lo acepto? Porque sin el apoyo del kirchnerismo era posible que perdiera en las primarias, y chau sueño de ser Presidente. ¿Por qué lo apoyo el kirchnerismo? Porque un candidato propio, sin trayectora, hubiese sido muy repelente al voto indeciso.

El otro problema que tuvo la campaña es la candidatura de Anibal Fernandez, un personaje de la política argentina, muy similar a Más, que ha adaptado su discurso para poder seguir en el poder. No digo que sea bueno o malo, simplemente una estrategia. Políticos profesionales. Anibal Fernandez fue uno de los tres candidatos por el frente por la victoria en las internas a la gobernación de Buenos Aires. Insisto con la importancia de este distrito. Anibal es un representante de la vieja política. Confrontativo, provocador, soberbio. Es muy lucido, pero su estilo provoca amor entre los propios, fidelizandolos, moviliza a los rivales, y espanta a los indecisos.

Su victoria en las primarias internas era previsible, es el candidato preferido dentro del kirchnerismo, ya que defiende lo que haya que defender. Se pone en la trinchera y por su capacidad oratoria, suele salir bien parado. Sin embargo, de cara a las elecciones generales, era el peor candidato del kirchnerismo.

Y esto está repercutiendo en las encuestas, ya que en las encuestas se encuentra 8 puntos debajo de lo que tiene Scioli. Su adversaria, Maria Eugenia Vidal, desconocida hasta la semana pasada, está relativamente cerca, y esa ES LA CAUSA POR LA QUE LA ELECCIÓN NO ESTÁ DEFINIDA, Y ESTAMOS EXPECTANTES A LO QUE PUEDE PASAR EL DOMINGO.

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